Me llamo Sebastián aunque por alguna razón que aún no comprendo, muy pocas personas me llaman así. Me llaman "Gordo", "Gordopilo", "Gordito" que se parecen tanto a mi nombre como un huevo a una castaña. También me llaman "Sebas", pero creo que sólo lo hacen porque es más cómodo. Mi madre es de Buenos Aires, mi padre de Madrid y yo... YO SOY ¡MALAGUEÑO!

24 mayo 2006

20 MESES + 2 DÍAS




Parece mentira que sea yo el que sale en la foto de arriba, hace veinte meses y dos días.

23 mayo 2006

ODIO LOS LUNES


Odio los lunes. Son un día aborrecible. Después de pasar todo el fin de semana con mis viejos, se me hace cuesta arriba eso de levantarme temprano y ponerme el baby para ir a la guardería. Así que me levanto con el cable cruzado. Muy cruzado. Y me paso el día manifestando mi más enérgica protesta. Todo el día gritando. Todo el día poniendo a prueba a estos dos que me castigan cada lunes con ese baby y esa guardería. Como dice mi madre: 'No hay poronga que me venga bien'. Digamos que me convierto, un día a la semana, en una de esas estrellas del rock que son absolutamente insoportables de tan caprichosas que son. Y, ¿qué quieren? Ese que está en esa foto soy yo mismo un fin der semana. ¿creen que lo paso bien en la guardería, tan bien como ahí, siendo devorado por mi padre convertido en caníbal de bebés?

22 mayo 2006

LOS PATIOS DE CORDOBA



El día que estuvimos en Córdoba era el día de Los Patios. Algunas casas llenan un patio de plantas y de flores y de fuentes y dejan que la gente entre y haga fotos. Hay casi setenta patios engalanados así. Nosotros hemos visto dos. Porque, ¿a quién se le ocurre la brillante idea de enseñar los patios de 7 de la tarde a 12 de la noche? El caso es que a las 8 yo ya estaba muy cansado y ya tenía ganas de volver. Y me he puesto nervioso porque no encontrábamos el coche, porque hacía calor, porque estábamos lejos de Málaga. Y entre unas cosas y otras no hemos visto más que dos patios, preciosísimos eso sí.

Dice mi padre que la próxima vez que nos vayamos por ahí con el coche, se va a asegurar de llevar un anestesiante líquido. Dice que 130 kilómetros conmigo gritando en el asiento de atrás no los vuelve a hacer ni loco... No es para tanto. ¡Si sólo fue una hora gritando!

LA MEZQUITA DE CORDOBA


La Mezquita de Córdoba es un sitio lleno de arcos de colores y de columnas de mármol como esa que está detrás de mí. Es un sitio fantástico que, por lo visto, se usa para rezar aunque todos los que estábamos dentro ese día la usamos para hacernos fotos y no para rezar a nadie. Dice mi padre que a eso se le llama paradoja. La Mezquita es un sitio fresco, el único sitio fresco de todo Córdoba el día que fuimos, y muy hermoso. No quería salir de ahí así que cuando me han sentado (contra mi voluntad) en mi carrito me he puesto a gritar. Tanto, que un guardia de seguridad les ha preguntado a estos dos que de cuando en cuando hacen cosas contra mi voluntad, si me pasaba algo. Y claro que pasaba... ¡pero mi lenguaje es tan limitado!

PEZQUEÑINES



Los pezqueñines son peces de mi tamaño, peces para bebé. Los pezqueñines también se bañan cerca de la orilla y juegan con las olas, como yo. Dice mi madre que los pezqueñines no deberían pescarse, que es como raptar bebés para comérselos. Sí, debe tener razón, pero les aseguro que rebozados, ¡los peces-bebé están riquísimos!.

08 mayo 2006

ESTATUA




Unos amigos del barrio han tratado de hacer una estatua conmigo. Me han dicho que me estuviera quieto y me han empezado a cubrir con barro. La estatua ha sido un desastre porque, en el último momento, me he movido. He aprendido dos cosas importantes:

a) El barro mancha y al ser viscoso, se cuela por todas las rendijas. ¡hasta el culo tenía lleno de barro a pesar del bañador!

b) El barro está frío (muy frío) aunque haga sol (mucho sol) y calor (mucho calor). Si no me hubiera movido, la estatua se hubiera terminado y yo estaría congelado.

De todas formas lo he pasado estupendamente bien.

03 mayo 2006

CHAPOTEANDO


Ahí me ven, chapoteando en un mar de barro. Me encanta meter los pies en los charcos y en los barrizales, escuchar el plof-plof de las zapatillas cuando ando por encima de los charcos. Dice mi madre que soy un agitador.

El otro día fuimos a un parque de atracciones pero la única atracción que me llamó la atención se llamaba 'Charco'. Y obviamente me metí y chapotee y me empapé las zapatillas y los pantalones y la camiseta. Había otros niños cerca que me vieron en esa atracción (la única que era gratis en todo el parque) y que también querían caminar sobre las aguas, pero las madres y los padres se lo prohibieron, les perseguían hasta el borde del charco y los cogían en volandas y se los llevaban entre gritos. Por lo visto podían mancharse la ropa y los zapatos algo que, según esos padres y esas madres, era muy importante. Las otras atracciones parecían interesantes, pero de todas salían limpios e inmaculados. No es que me guste estar sucio (que no me gusta nada en absoluto), pero no saben qué divertido es chapotear en los charcos y en los barrizales. ¿será que en sus casas no tienen lavadoras y que tienen que lavar la ropa a mano? ¿será que sólo tienen una camiseta y un solo pantalón y un solo par de zapatillas? ¿qué será, será?

EN EL MAR



Me encanta el agua. El mar me da un poco de miedo, con las olas y los bichos y el tamaño, pero cuando el mar está encerrado en una piscina, sí me gusta. Estoy aprendiendo a nadar y a bucear. De momento, para qué negarlo, trago un poco de agua, aunque disimulo. Esa piscina azul es de mi tío Kepa, ese que me coge en brazos antes de lanzarme a los brazos de mi padre (ese tipo que está de espaldas). La verdad es que lo he pasado muy bien, aunque el agua estaba un poco fría para mi gusto. No llevaba pañal así que éstos (mi padre, mi madre y mi tío) han pasado un poco de miedo pensando que podía cagarme en el agua. ¡qué poca confianza!

EL MENU



Como pueden apreciar, sé usar los cubiertos para comer. Sé lo que es un tenedor y una cuchara, para qué sirve cada cosa. Por ejemplo, no puedo comer la carne con cuchara ni la sopa (que no me gusta nada) con tenedor. Pero me he dado cuenta de que tengo la boca muy pequeña, de que no me cabe gran cosa, sólo trocitos pequeños. Y que sin muelas y con un solo colmillo es difícil cortar y masticar trozos grandes. De todas formas, lo intento. Mi madre me pregunta si no sería más fácil que lo cogiera con las manos, si no sería más sencillo para mí comer con las manos. Quizá sí, pero ¡qué le voy a hacer! ¡soy un chico refinado!