Me llamo Sebastián aunque por alguna razón que aún no comprendo, muy pocas personas me llaman así. Me llaman "Gordo", "Gordopilo", "Gordito" que se parecen tanto a mi nombre como un huevo a una castaña. También me llaman "Sebas", pero creo que sólo lo hacen porque es más cómodo. Mi madre es de Buenos Aires, mi padre de Madrid y yo... YO SOY ¡MALAGUEÑO!

28 enero 2006

MOTERO


Ese cacharro rojo que está ahí mirándome con un solo ojo se llama 'moto'. Me encantan las 'moto'. De mayor quiero tener una moto o dos. Lo apunto aquí, para que quede constancia de que, en mi más tierna infancia, ya me encantaban las motos y que no crean que es una idea disparatada esa de comprarme una moto cuando tenga la edad suficiente como para conducir una, que no se pregunten estos dos que dicen ser mis padres, de dónde he sacado esa absurda idea de tener una moto. Esto, con el tiempo, se convertirá en la prueba documental de que nací motero, que sueño con una Harley Davidson o una Vespa...

LENGUA


Me encanta sacar la lengua. Sobre todo a las viejas horribles que me cruzo cuando estoy paseando por ahí, esas que me llaman 'muñeco' o cualquier otra cosa cursi. Les saco la lengua y ellas se ríen. Creen que les estoy enseñando que sé sacar la lengua. Dice mi padre que aproveche ahora, que se la saque tantas veces como quiera. Que después, cuando sea más mayor, está seguro que no les hará tanta gracia ni se reirán tanto esas viejas horribles que me llaman 'muñeco'.

Para algunas cosas, ser pequeño es buenísimo.

PACIENTE CERO


Así, con esa cara de inocente e ingenuo, soy un Paciente Cero. Pillé una gastroenteritis no-sé-qué, algo que me tuvo en huelga de hambre durante un par de días, bebiendo un brebaje asqueroso y cagando algo líquido y horrible. La pediatra, una mujer muy simpática, me recomendó que no fuera a la guardería en un par de días, porque yo era un Paciente Cero, uno de esos que son los primeros que tienen la enfermedad. Y me fui a ver a Antonella. a contarle todo esto y... bueno, no puedo ir a verla hasta que no se sobreponga a la gastroenteritis no-sé-qué que le he pegado. Dice mi padre que es un desastre, porque sin Antonella no les queda más remedio a estos dos que hacer el payaso para mí y que yo no me aburra y grite y chille y patalee...

NO TIENEN PACIENCIA


Ese que ven colgando del brazo de mi madre, ese que va ahí colgado como si fuera un saco de patatas, soy yo. Creo que me llevan así porque han perdido la paciencia. No comprenden que me apetezca más estar en la calle, aunque llevemos trescientas horas dando vueltas de un lado a otro, que volver a la casa o que montarme en la silla de paseo. Creo que, un segundo antes de esta foto, ya me han dicho cuatromil cinento noventa veces, ¡Ven, Sebastián!. Quizá sea que no comprendo qué signific 'Ven' o peor aún, que no sepa que 'Sebastián' soy yo.

21 enero 2006

ENFERMILLO


Desde que empezó el año que no hago otra cosa que tener mocos y tos. Dice la pediatra nueva que es normal, que a esta edad se cogen todas las enfermedades que existen sobre la tierra. Que todas dan cagalera. Y mocos. Y toso. Y algo de fiebre. Salgo de una y me meto en otra. Que si un virus que no-sé-qué, que si una bacteria que no-sé-cuanto. Todos mis compinches en la guardería están igual. Todos no, los más mayores no. Ya han pasado por esto de coger todo tipo de cosas raras.

Hay una cosa que tengo que aprender cuanto antes y es a sonarme. A sacarme los mocos. Porque o se quedan ahí atascados en la nariz hasta que se secan y no puedo respirar más o me cuelgan de la nariz o me los trago por accidente. Cualquiera de las tres opciones es desagradable, pero la última no se la recomiendo a nadie. Tengo que aprender a soplar por la nariz. Sí, eso es lo que hay que hacer, soplar por la nariz.... parece más fácil que soplar por la boca ¿no les parece?

CELOS


Esa mujer con vaqueros que sujeta a una niña que no soy yo es mi madre. Y ese que está ahí abajo preguntándose que hace esa niña (aunque sea mi amiga Antonella) en los brazos de mi madre soy yo. Porque si tiene que coger a alguien en brazos es a mí y no a esa amiga mía que ya no es tan amiga. O sí, pero una amiga de la que no me puedo fiar porque seduce a mi madre o ami padre y la cogen en brazos y no a mí que, al fin y al cabo, soy de momento su único hijo. Así que enesayo mi mirada más dura, saco el mentón como Brando en El Padrino y con un gesto pregunto a mi madre qué hace esa niña que es amiga mía en sus brazos y no estoy yo. Es curioso que me contesten con una risa. Que les parezca gracioso. Como si les hubiera contado un chiste. Así que me pego y me pego hasta que consigo que mi madre deje en el suelo a esa amiga mía y me eleve en sus brazos. ¡O a mi o a Nadie!

EL PATIO DE MI CASA


Ese que ven como si miraran a través de una rendija, soy yo. Me estoy escondiendo. No quiero que se asusten así que les diré que, aunque estoy asomado al balcón y es un sexto piso, en realidad es todo un truco: detrás (no se ve pero está) me sujeta mi madre. Además yo no soy todavía tan alto. El caso es que estaba escondiéndome y me han pillado. ¡Qué le vamos a hacer!

Es divertido jugar al escondite. Sobre todo cuando soy yo el que se esconde porque cuando se esconden estos dos que aseguran ser mis padres no tiene ni pizca de gracia. Realmente es desesperante. Así que jugamos al escondite y soy yo siempre el que me escondo.

ABBA



ABBA es uno de mis grupos favoritos. Y el de mi amiga Antonella. Ahí estoy, bailando. O como dice mi padre, ensayando para el Campeonato del Mundo de Guitarra Invisible. He visto alguna foto de los tipos de Abba y no estoy seguro de querer ser el guitarrista de Abba, ni siquiera su guitarrista invisible. También me gustan los Rolin Estons. Pero sobre todo y por encima de todo, soy fan de un hit single de todos los tiempos, de El Tema Musical: se llama El Corro de la Patata y lo canta... bueno, no tengo ni idea de quien es el autor, si será Goyeneche o Mik Yager. O Abba. ¡Es mi tema favorito!

04 enero 2006

FELIZ CUMPLEAÑOS!!!!!!


El otro día, el mundo cumplió años. Como no es muy natural ir felicitando a los árboles o a las hormigas o a las montañas, nos felicitamos los unos a los otros que queda igual de bien y que a todo el mundo le llena de alegría. ¡Qué suerte tiene el mundo de cumplir años justo el 1 de enero!

Así que aprovecho esta ocasión tan solemne para felicitar a todos esos a los que no felicité el día del cumpleaños de Jesús. A mi tía Marisa, a Facundo y Agustina, a la señóra que le vende el tabaco cada día a mi padre, a todas las chicas de las panaderías de esta ciudad, al inventor del paté y sobre todo, pero no por encima de todos, al inventor de las galletas. Mi ídolo.

He aprendido a hacer tchin-tchin, eso de hacer chocar las copas y beber. Esta foto es inmediatamente después de eso. Así que miren la foto, levanten la copa, digan 'tchin-tchin' y beban. Como yo. No saben qué feo es beber solo.

LA RABIA


Tengo rabietas. Rabietas de rabia. Rabietas porque las cosas no salen tal y como yo quiero. Rabia porque no me cogen en brazos cuando es evidente que quiero que lo hagan. Rabia porque no quieren darme galletas cuando es evidente que me encantan. Rabia porque el sol no sale a la hora que yo quiero que salga y que es la hora a la que me despierto. Rabia y más rabia. Y grito. Grito mucho.

Dicen los manuales que, en esta época de mi vida, sufro una especie de Edad Del Pavo Enano. Que cuando tenga la misma edad que ahora pero medida en años, tendré otra Edad del Pavo Adolescente. Que es normal que, durante algunos días que pueden ser semanas que se conviertan en meses, sea casi insoportable. Así que, ya que lo sabemos todos, ¿qué importa si sigo poniéndome rabioso?

LEVANTANDO TORRES


Esa torre que ven ahí la he levantado yo con una habilidad nueva que he adquirido y que consiste en apilar objetos formando torres. Puedo levantar torres con cientos de cosas: con cubos, con vasos, con ensaladeras. Podría hacerlas, si quisiera, con galletas pero es más difícil, porque tienen la tendencia de lanzarse contra mi boca para que las mordisquee y las trague. Una extraña afición tienen las galletas.