Me llamo Sebastián aunque por alguna razón que aún no comprendo, muy pocas personas me llaman así. Me llaman "Gordo", "Gordopilo", "Gordito" que se parecen tanto a mi nombre como un huevo a una castaña. También me llaman "Sebas", pero creo que sólo lo hacen porque es más cómodo. Mi madre es de Buenos Aires, mi padre de Madrid y yo... YO SOY ¡MALAGUEÑO!

25 diciembre 2005

FELIZ NAVIDAD


Desde este marco incomparable, frente a una reproducción que han puesto del sitio donde nació Jesús (¡Feliz cumpleaños, Jesús!), quiero aprovechar la oportunidad que me brindan para felicitar a todos esos que leen este diario y que, de acuerdo con las estadísticas de lectores, son cuatro: mi abuelo Oscar (¡Muchas felicidades!), mi tía Sushy (¡Muchas felicidades!), mi tía Chaty (¡Muchas felicidades!) y mi madre (¡Muchas felicidades!).

A los demás, a todos los que no leen este diario ni conocen su existencia, ¡Muchas felicidades!
A los que no conozco no conoceré jamás, ¡Muchas felicidades!
A los altos, a los bajos, a los bobos, a los listos, a los enamorados, a los solos, a los acompañados, a los que beben Cocacola y a los que no la prueban jamás... ¡Muchas felicidades, también!

Y, como prueba de la enorme bondad que inunda vuestros corazones en estos días, os dejo mi número de cuenta corriente, para que pueda ir a la panadería y que mi padre deje de preguntarme dónde está el pan que traen los niños debajo del brazo y del que no sé nada de nada. Ni siquiera recuerdo haber tenido un pan dentro de la panza. Por cierto, hay que ver lo rico que es el pan....

QUINCE MESES



Tengo quince meses y hago un montón de cosas. Pero llega un momento en que es un poco pesado que una vez al mes me feliciten, que me digan ¡Felicidades!¡Feliz cumple-mes! No me regalan nada, sólo me felicitan. Los primeros meses, cuando aún no sabía nada, me parecía gracioso pero ahora... ¿será así todo el tiempo? ¿todos los meses estará todo el mundo felicitándose al menos una vez? ¿se dirán feliz cuarenta años y seis meses o dirán Feliz 486 mes!? Yo creo que al final tanta felicitación la van a dejar en un día al año, no sé, ese día en que uno nace por ejemplo. O el día que el interesado quiera, ¿no?

PASTORCILLO


El otro día me vistieron de pastor para ir a la guardería. Un pastor sin ovejas ni cabras. Sólo tenía que ir vestido como si las tuviera. Y estos dos me compraron un disfraz de pastor: un chaleco, una especie de polainas, un bolsito y un gorro, todo hecho con una piel que es parecida a la de una oveja. Ya saben, por la foto, qué prenda es la que menos soporto. A todo el mundo le pareció fantástico que fuera vestido de pastor por una ciudad aunque no hubiera ningún cordero a mi alrededor.

Lo pasé muy bien disfrazado de pastor.

21 diciembre 2005

ANTONELLA


Antonella es esa mujer que me ayuda a colocar unos cubos dentro de otros. Es mayor que yo pero todavía no anda. Como que es más vaga que yo. O que se lo ha montado mejor que yo. Aunque con estos dos tipos que me han tocado en suerte, ¡cualquiera no anda!. El caso es que Antonella es mi ligue del invierno. En la guardería también tengo mis ligues de invierno, pero de esos no hablo. A ver si van a pensar que soy un promiscuo precoz...

DRAMA


Ese que ven con esa cara de estar sufriendo soy yo. Esta es una de las múltiples formas que tengo para decirles a estos dos que aseguran que son mis padres, que me tienen que coger en brazos. O cualquier otra cosa. Algunas veces logro que me salten las lágrimas sin la ayuda de la cebolla ni de trucos de actor. Otras veces es simplemente así: quieto, sujetando una pared, con la cabeza inclinada y gritando. Gritando como Caruso. O como Pavarotti. Un grito agudo y penetrante. Antes funcionaba mejor que ahora. Como si ya supieran cuando me pasa algo de verdad y cuando es pura vagancia de andar.

CENA CON PADRES


Ya no tomo más biberón a la noche. Ya no ceno más comida de bebés. Ahora me sientan en la mesa y comemos todos juntos. Lo mismo. Y es más divertido. Hasta duermo mejor.

05 diciembre 2005

FIEBRE


Esta noche he tenido fiebre. La fiebre es una cosa que sale de las tripas y que hace que se suba la temperatura del cuerpo. Todo es porque me están saliendo unas muelas. Dice mi padre que seguro que no son las del juicio porque de eso aún ando escaso. El caso es que el dolor de la muela que está saliendo es bastante insoportable y es la que provoca la fiebre.

Me ha pedido mi madre que escriba lo mucho que me gustan las medicinas. Dice que es importante, porque más pronto o más tarde dejarán de gustarme o me pondré tonto cuando tenga que beberme una y que así queda constancia de que alguna vez, en mi más tierna infancia, me las tomaba sin rechistar. Es más, hasta me parecen ricas. Sí, la que baja la fiebre es rica. sabe como a fresas. Y otra que sabe como a naranjas. No sé si de Valencia o de China, pero saben a naranja.

EL VIENTO


Me encanta el viento, es muy divertido el viento.

El viento me despeina y cuando sopla de frente, me empuja hacia atrás y me cuesta mucho andar. Es como si alguien con unos pulmones gigantes me soplara en la cara.

En realidad me encanta estar en la calle. Me gusta andar por las aceras y pararme en los escaparates y golpearlos. Me gustan las luces de las tiendas cuando se hace de noche. Debe ser por eso que me gusta el viento y la lluvia. Aquí no llueve mucho, así que las veces que ha llovido me lo he pasado muy bien. Es como estar debajo de la ducha o debajo de un grifo gigantesco, un grifo con forma de nube gris.

En resumen, que me da igual el tiempo que haga fuera: a mí me gusta la calle y el viento y la llivia y el sol y el otoño y el mar y las aceras y los cubos de basura y las papeleras que cuelgan de las farolas y los cierres metálicos de las puertas de las tiendas y... ¡todo, me gusta todo!