Me llamo Sebastián aunque por alguna razón que aún no comprendo, muy pocas personas me llaman así. Me llaman "Gordo", "Gordopilo", "Gordito" que se parecen tanto a mi nombre como un huevo a una castaña. También me llaman "Sebas", pero creo que sólo lo hacen porque es más cómodo. Mi madre es de Buenos Aires, mi padre de Madrid y yo... YO SOY ¡MALAGUEÑO!

27 noviembre 2005

LA COMIDA DE TODOS


Llevo unos días comiendo lo mismo que comen estos dos. Es divertido comer lo mismo. Primero ayudo a poner la mesa, después me sientan entre los dos y comemos. Antes me sentaban a un lado, como en el borde. Pero ahora es en el centro. En la posición del Rey Arturo, el centro de una mesa redonda.

Mi madre dice que soy un dandy porque sólo como con cubiertos. Eso de coger la comida con las manos no me gusta mucho. Me mancho mucho. Y la comida tiene un tacto raro, como blando y viscoso. Así que como con cuchara y tenedor, como ellos.

Comen bien estos dos... mucho mejor que las papillas esas que me hacían antes de comer de verdad.

18 noviembre 2005

DIGAMELON


La casa en la que vivimos está llena de teléfonos. En el salón hay dos, uno blanco y uno negro. En el dormitorio de mis padres hay otro más. Cada uno de ellos tiene además un teléfono pequeñito en el bolsillo. Y dos más que están pegados a la pared y que, aunque son tan grandes como cualquier otro teléfono, se llaman telefonillos. La forma de los teléfonos me gusta. Esos botones con dibujos que son números, ese mando que se suelta y que se pone en la oreja y se empiezan a oir voces de conocidos... estoy aprendiendo a descolgar el teléfono. En el instante de esta foto, lo he logrado. Pero me cuesta un montón porque, de momento, el mando con el que se escuchan voces, es mucho más grande que mi cabeza.

El otro día escuché la voz de mi tío Kepa. Y la de mi abuelo Oscar. Y la de un contestador.

13 noviembre 2005

PONER Y QUITAR LA MESA



Como ahora comemos los tres juntos, a la misma hora, mi padre dice que tengo que poner la mesa que realmente quiere decir que hay que poner las cosas que sirven para comer porque la mesa ya está puesta en el centro del salón. Así que ayudo a mi padre a poner la mesa. Hacemos un montón de viajes desde la cocina, el sitio donde se esconden los cacharros para comer, y la mesa. Es divertido.

Después de comer, mi padre dice que hay que recoger la mesa, así que agarramos todo lo que hemos puesto antes y que ahora está sucio y lo devolvemos a la cocina. Es también muy divertido, aunque los platos estén muy sucios. Hacemos muchos viajes desde la mesa hasta la cocina.

La pregunta que se harán, la misma que me hago yo es ¿y por qué no comer en la cocina? Creo que tiene que ver con el tamaño. Para que luego digan que el tamaño no importa...

ENSAYO QUE LEO


Ahí me tienen, ensayando que leo, inventandome las palabras que aparecen escritas en los libros y que para mí, ahora mismo, sólo son dibujos. Mientras leo, paseo, voy andando por la casa. A veces estoy tan concentrado con el libro que no me doy cuenta de que hay paredes y puertas que se cierran.

Hay otros libros que es necesario que me lean estos dos. Por ejemplo, una revista de Argentina, una de esas que dan en los aviones para los turistas. Es una revista muy bonita, aunque lo mejor son los comentarios de mi madre leyendo esa revista. Yo creo que mi madre está harta de leerme esa revista, pero yo simulo que no me doy cuenta.

07 noviembre 2005

LAS GALLETAS


Las galletas son mi perdición. Para otros son las mujeres o el whisky o los casinos. Para mí, desde luego, son las galletas. Me pasaría el día entero comiendo galletas. Las galletas crujen y están ricas. Las que más me gustan tienen forma de flor y son hojaldradas pero realmente me gustan todas. Y a todas horas, antes del biberón de la mañana, después de comer, antes de cenar...

Ahora como con estos dos que aseguran ser mis padres y que deben serlo porque son siempre los mismos. Me ponen la silla alta que tengo y ellos se sirven su comida y a mí la mía. A veces, si lo que están comiendo ellos tiene buen aspecto, prefiero comer su comida antes que la mía. O mejor aún, me como la mía muy deprisa (mientras me dan de comer uno de los dos no lo hace) y después pido que me den de la suya. Hay veces que ni borracho comería lo que ellos mastican con caras de placer.

Y de postre... una galleta, ¿por qué no?

04 noviembre 2005

COMO MI ABUELO OSCAR



Dice mi padre que ando igual que mi abuelo Oscar. Que pongo los pies igual, que hago los mismos gestos. Que, visto de espaldas, soy como mi abuelo Oscar pero en pequeño y rubio.

Cada día que pasa ando mejor. Aquí les pongo un video andando o, más bien, persiguiendo a una galleta. Me encantan las galletas. Soy como el monstruo que come galletas, pero en pequeño y rubio y simpático. O eso dicen, que soy simpático.

01 noviembre 2005

FRANKENSTEIN

Mi padre dice que camino como Frankenstein ¿Ustedes que creen?

(si pinchan encima de 'Frankenstein', podrán ver el video) Juas!