Me llamo Sebastián aunque por alguna razón que aún no comprendo, muy pocas personas me llaman así. Me llaman "Gordo", "Gordopilo", "Gordito" que se parecen tanto a mi nombre como un huevo a una castaña. También me llaman "Sebas", pero creo que sólo lo hacen porque es más cómodo. Mi madre es de Buenos Aires, mi padre de Madrid y yo... YO SOY ¡MALAGUEÑO!

29 septiembre 2005

EL TERROR DE LA PALOTES


Soy el Terror de la Palotes, esa que es mi guardería.

Mis padres, que son bastante más flojos que yo, cayeron ayer víctimas de un virus que flota por las esquinas y que provoca diarrea y vómitos. Un virus de dos días. Hoy estaban como para tirarlos a la papelera y cambiarlos por otros dos. El caso es que querían dejarme en la guardería más tiempo. Siempre estoy hasta la 1:30 pero hoy querían quedarse en la cama. Tenían que haber visto la cara de la chica que ha abierto la puerta de Palotes cuando mi madre ha preguntado si podían dejarme a comer allí. De repente todo el moreno de la cara se ha borrado. Los ojos se han salido de las órbitas. Un sudor frío en la frente. Ha dicho Si pero quería decir NoNoNoNO.

Dicen que soy como un terremoto. Que no me estoy quieto. Que quiero cogerlo todo, jugar con todo, gatear por todas partes. Que trato de ponerme de pìe y me agarro a los tobillos de mi maestra. Que hablo por los codos y que me enfado cuando algo no funciona como yo quiero. Que no duermo como los otros niños.

¿Y qué ha pasado? Pues que a las 12:30 han llamado a mis padres y han dicho que no quería comer, que me había puesto realmente terrorífico. Con la cara roja. Gritando como un loco. Tirándome de la silla. Lanzando la cuchara a la estratosfera. Y ha venido mi padre a buscarme. Se han alegrado mucho de que mi padre me sacara de allí.

Dicen que soy el Terror de Palotes. Lo dicen estos dos que me conocen bien y que saben qué pasa cuando no quiero comer o cuando no quiero hacer algo extraño como dormir. Jamás he comido a las 12:30. ¿cómo puede tener hambre un niño a las 12:30?

Esa chica que está ahí es mi ligue de fin de verano. Esta chica le gusta a otro chico, un niño que lleva una moto eléctrica y que, cuando me ve, me empuja y me dice que soy feo. Pero a la chica le gusto yo. Y a mí me gusta ella. Y su hermana, que es más mayor y más carnosa. La hermana no quiere que esta chica juegue mucho conmigo porque quire ser ella y no la pequeña, la que me caiga simpática. A mi me gustan todas. Hasta el tonto de la moto me resulta simpático.

25 septiembre 2005

¡CAMPEON!


Ese que ven ahí, que soy yo, es el Campeón de Velocidad con Andador de todo mi barrio. No he tenido rivales que pudieran correr más que yo, que estuvieran a mi altura. O bien eran mucho más altos que yo y ya andaban en patinete, o eran mucho más bajitos y todavía van en carrito. El caso es que soy el Nuevo Campeón. Si me esfuerzo, puedo llegar a ser el Campeón de Málaga y, si me esfuerzo más, Campeón del Mundo. Así empezó Fernando Alonso, ganando en su barrio todas las carreras cuando todavía llevaba andador como yo. Aunque yo sé que le hubiera ganado. Soy mejor que él. ¿Cómo lo sé?... ¿Cómo saben que no?

Ahora me tienen que dar una medalla. O un biberón bien rico. Prefiero el biberón a no ser que la medalla se pueda comer. Si se fijan bien, el coche de ese Alonso está pintado del mismo modo que mi andador galáctico. Seguro que lee mi diario, me ha visto en mi andador, le ha dado un ataque de envidia y ha pintado su coche así, azul y amarillo. ¿ven como si soy mejor que él?

24 septiembre 2005

RELACIONANDOME


Esa chica que está ahí tiene 13 meses y se llama Claudia. No es una chica muy simpática. Más bien es un poco sosa. Yo he tratado de hablar con ella pero ha sido complicado porque a todas las tonterías que yo le decía ella me respondía con silencio. Quizá era porque no quería dar una mala impresión a su abuela, que era la que la acompañaba. Ya saben, que no pareciera que se iba con cualquiera aunque ese cualquiera sea yo. No sé, todo un poco raro.

La abuela de Claudia le decía todo que No. Que las hojas de las plantas eran caca, que la tierra era caca, que unas cáscaras eran caca. Yo no me he enterado pero a lo mejor yo también era caca. A mí no me dicen que No a casi nada, sólo a un par de armarios que no puedo abrir, a los enchufes, a los cables y a los cajones. Pero puedo tocar las hojas de las plantas y la tierra. A lo mejor, estos dos que presumen de ser mis padres y que están un poco locos me dejan tocar caca y yo no me he enterado. A lo mejor esa abuela tiene razón, que no se debe tocar nada, que todo es malo y peligroso, que es malo hablar con desconocidos.... no, creo que se equivoca.

Hay más chicas aparte de esta Claudia sosa. Ella se lo pierde.

23 septiembre 2005

EL DÍA D+1


Lo he pasado fantástico. En la guardería me han invitado a tarta y he apagado una vela con control mental, con sólo pensarlo porque no se soplar. Mi padre me recomendó que me chupara la punta de los dedos y que la apagara con ellos mojados, que así no me quemaría, pero he preferido el control mental. Más cómodo.

Ha venido a verme mi tía Gloria. Y me ha llamado mi padrino Luciano, mi madrina Carola, mi tío Kepa, mi tía Dorita, mi tía Ramona... Me ha llamado un montón de gente pero no he podido ponerme porque me han llamado en momentos en los que estaba haciendo otra cosa. Así que uno de estos dos a los que he convertido en secretarios, han hablado por mí.

También me ha llamado mi abuelo Oscar y un montón de tíos y de tías. Y me han felicitado las vecinas y otros niños que juegan en el patio de mi casa que es particular y que cuando llueve se moja como los demás.

En fin, que está muy bien esto de celebrar cosas. Hoy voy a celebrar que hace doce meses mi padre me cambió el pañal por primera vez. O que mi madre me dió el primer beso. Sí, eso es. A ver si también me felicitan y me traen regalos y me llaman por teléfono y...

22 septiembre 2005

TENGO 1 AÑO


Hoy es mi cumpleaños. El día del cumpleaños conmemora el primer día que veo la luz y siento el frío, el primer día que salgo de la panza de mi madre. No se celebra el minuto exacto en el que nací, la 1:21 de la mañana (o de la madrugada), sino que se celebra el día entero.

Dicen que, cuando salí y vi por primera vez la luz, yo llevaba 34 semanas viviendo dentro de mi madre. Así que no llego a comprender por qué todo el mundo me dice que hoy tengo 1 año cuando, no hay más que saber sumar, soy bastante más mayor.

De todas formas sí se siente el paso del tiempo. Antes, cuando tenóa 0 años, podía doblarme y comerme los dedos de mis pies. Ahora ya no. ¡Juventud, divino tesoro!

21 septiembre 2005

364 DIAS


Ahora, que aún tengo 0 años y 364 días, ahora puedo decirles la verdad:

¡¡¡Estar fuera de la panza de mi madre es divertidísimo!!!.

Ese que ven ahí, soy yo pasenado por las calles de esta ciudad montado en mi nave espacial. Me encanta ir por la acera y ver y mirar y acercarme a la gente y mirarla fijamente y sonreir. Es divertidísimo.

Dentro de un rato ya no tendré 0 años y ya no sé si podré segir haciendo esto... Me hago viejo y algunas cosas que hacía cuando era joven ya no estoy seguro de querer volver a hacerlas.

CUENTOS


Mi padre ha empezado a leerme un libro que se llama El Clan Del Oso Cavernario. Es formidable para dormir aunque cada tres o cuatro minutos mi padre me pregunta 'Pero ¿quién ha escrito esta mamarrachada?' y yo, la verdad, no sé qué decirle, no tengo ni idea de quién ha escrito ese libro que es tan bueno para dormir. No me duermo con todos, pero con este sí.

Los cuentos me gustan mucho porque me gusta mucho pasar las páginas y ver los dibujos que hacen las letras. Me gustan también mucho las niñas que salen en las revistas, sonriéndome y diciéndome que convenza a alguno de estos dos de que me compren pañales X o Y. Me da igual que pañales sean, no me gusta ninguno, pero las chicas de las revistas que los anuncian sí.

Esa cara que ven es la cara que pingo cuando mi padre finge ser algún personaje de los cuentos o cuando me hace esas preguntas acerca del autor o del color de su caca. Ni siquiera sé de qué color es la mía, ¿cómo voy a saber de qué color es la del que escribió el cuento?

Son personas extrañas mis padres.

ORDENANDO LAS COSAS


Me gusta ordenar las cosas y dejarlas en su sitio natural. Las saco de esas jaulas en las que normalmente están metidas y las ordeno en el suelo para que puedan correr o saltar o lo que sea que hagan las cosas. Reviso las estanterías y saco los libros y los DVD y las cintas de cassette y los papeles, abro los armarios y saco todo lo que hay dentro, todas esas pobres cosas encerradas en armarios. Y las ordeno en el suelo. Estos dos dicen que más que ordenar, lo que hago es desordenar, que el orden es dejar las cosas apiladas en sitios o encerradas dentro de armarios. Que así las cosas se mantienen ordenadas aunque yo creo que así no se divierten nada.

Me imagino a mí mismo ordenado, encerrado dentro de una habitación, sin poder moverme y me entran escalofríos. Yo creo que ese orden del que hablan es más bien otra cosa, pero aún no sé qué palabra debo usar. No, mi orden es más natural. Es el Orden Natural de las Cosas.

AUTOALIMENTACION


Ahí estoy, autoalimentándome. No quiero depender más de estos dos para comer, así podré hacerlo cuando me de la gana y no cuando ellos quieran. Estoy aprendiendo a hacerlo solo. Me fijo mucho en como come la gente, cómo comen estos dos que dicen ser mis padres, cómo comen los que comen en las terrazas de los bares. Me fijo en cómo cogen la cuchara cuando me dan de comer a mí.

Pero es difícil.

No es nada fácil saber dónde está la boca, ni cómo hay que girar la muñeca para que la comida no se desparrame sobre la cara. Así que, a veces, como con las manos. Meto la mano en el cuenco y la saco llena de comida y trato de llevármela a la boca. Pero tampoco es fácil.

Aprenderé, pero de momento, lo único que consigo es pringarme de comida hasta las orejas. Y no exagero.

10 septiembre 2005

COSAS DE HOMBRES


Ahí estoy, frente a la lavadora, haciendo cosas de hombres. Mi padre pone la lavadora en marcha, es él el que decide en qué programa hay que lavar la ropa, qué cantidad de detergente hay que echar en los cubiletes. La lavadora me gusta porque da vueltas, muchas vueltas. Hay veces que da tantas vueltas y tan rápido, que me mareo, como si me entrara la angustia de la velocidad o algo así.

La plancha, planchar ropa, también es cosa de hombres. Mi padre extiende una mesa con forma de tabla de surf y pone encima un artefacto con la forma de un avión sin alas y la pasa por encima de la ropa arrugada y después, cuando termina, está plana y lisa, como nueva. Me gusta ver la ropa planchada.

Poner los enchufes y hacer agujeros en la pared para colgar cuadros es una cosa que hacen las chicas. Mi madre las hace muy bien, maneja con soltura los destornilladores y los martillos. Ella es la que sabe arreglar esas puertas tan delicadas que no aguantan que las abra más de mil veces. Ella hace todas las cosas que hacen las chicas.

Tengo clarísimo qué son cosas de hombres y qué son cosas de chicas. Tengo que aprenderlas rápido para que dejen de preguntar, cuando paseo por la calle, si soy chica o chico. Lo primero que voy a aprender, desde luego, es a poner en marcha la lavadora.


07 septiembre 2005

IZQUIERDA Y DERECHA


Todos esos que son bastante más mayores que yo son bastante torpes con el uso de las manos. Es como si hubieran perdido el sentido común, como si no supieran dónde está la mano izquierda y dónde la mano derecha.

Me he dado cuenta de que, cuando mis padres leen, pasan las páginas con una sola mano. Al ser diestros, sólo usan la mano derecha. Está bien para avanzar, porque la página que hay que pasar está a la derecha, pero es tonto para retroceder porque la página que hay que pasar es la izquierda. No la usan porque no saben hacerlo. O quizá porque son unos vagos. Pero no es sólo con esto, es con casi todo. Parece que tuvieran la mano izquierda de juguete, una mano de plástico. Como manejo las dos manos con alegría estos dos no saben aún si soy diestro o zurdo, si manejo más la mano derecha que la izquierda o al revés. Y sólo depende: si lo que quiero coger está a mi izquierda, ¿por qué usar la mano derecha si la izquierda está más cerca?

A los que usamos las dos manos nos llaman ambidextros. Es raro que no se llamen ambizurdos o ambimanos. O simplemente, que digan que es lo normal. Es raro que lo anormal, eso de usar una sola mano para hacerlo casi todo, sea más normal que usar las dos. ¿Para qué tener entonces dos manos?


06 septiembre 2005

EL IDIOMA DE LOS NIÑOS


Todos los niños del mundo hablamos el mismo idioma. Usamos las mismas palabras, los mismos ruidos para expliacrnos las cosas los unos a los otros. Puedo encontrarme con un niño ruso y entenderle perfectamente, y él a mí, por supuesto. O un niño chino mandarín. O un japonés. O uno de Burundi. Después, cuando crecemos, abandonamos este idioma común, que es simple y fácil de usar, para aprender a hablar como las personas que son mucho más mayores que nosotros, que son mucho más viejas. Mis padres hablan español, pero los de otros niños hablan árabe o alemán o swahili, y la cosa cambia. Lo peor es que, en un momento determinado, todo ese idioma común, ese lenguaje que es parecido al idioma de las plantas o de los insectos, se olvida. Se pierde. Yo me doy cuenta de esto porque cuando hablo, cuando les cuento algo a mis padres, ellos apenas me entienden. O, peor aún, ellos me hablan con palabras yo no les entiendo.

En mi idioma, que es el mismo que el de un niño del Congo o del Nepal, puedo hablar con las moscas, con los perros, con los peces. Puedo hablar con la arena y con el mar. Puedo hablar con casi todo. Por ejemplo, ahí me ven, hablando con los habitantes de una de las habitaciones de la casa, la habitación de las cassettes y los DVD. Hablo con esos objetos y ellos parece que no me contestan porque se quedan ahí, quietos, mirándome. Los objetos no hablan, no saben decir ni una palabra. Pero me dejan que los tire y los lance contra el suelo y los vuelva a tirar y a lanzar otra vez contra el suelo. Antes de hacerlo, hablo con la cara de un cassette y le digo que lo voy a tirar, que quiero que haga mucho ruido cuando caiga y el cassette me mira y se lanza desde mi mano con todas sus fuerzas hasta que hace tanto ruido que aplaudo y lo dejo en paz.


04 septiembre 2005

PALOTES


Hoy me han llevado a una nueva guardería. Realmente es mi primera guardería, porque a la de mi tía Daniela no he ido tantas veces como yo hubiera querido. Mi nueva guardería se llama Palotes y está muy cerca de mi casa.

Es un sitio fantástico. Lo he pasado en grande. Hay muchos niños de mi tamaño y de mi edad pero soy al único al que le han dejado el andador, eso que en mi casa es una nave espacial y que aquí es... bueno, un andador. Creo que mañana vuelvo. Y al otro y al otro.

Les he contado a estos dos lo bien que lo he pasado en Palotes, todas las cosas que he hecho, pero mi vocabulario es aún limitado así que sospecho que no se han enterado de nada porque, después de contarles lo guapa que es la maestra que me ha tocado, se han preguntado: ¿En qué idioma hablará este chico?


03 septiembre 2005

SOSTENIENDOME


No ando. No puedo andar solo pero si soy capaz de ponerme de pie, de agarrarme a cualquier cosa y ponerme de pie. Luego, cuando ya estoy así, no sé qué hacer, así que me siento en el suelo y gateo otro rato.

Gateo mucho.

No tengo ni idea de por qué, a este avanzar sobre las rodillas y la palma de las manos se le llama Gatear y no Perrear o Elefantear o Jirafear. No tengo ni idea qué es lo que hacen los gatos para que estos dos sujetos que aseguran ser mis padres digan que gateo. Los gatos, según he podido observar, se quedan muy quietos y, cuando menos te lo esperas, salen corriendo y saltan o escalan árboles y paredes o se esconden debajo de los coches. Yo no hago nada de eso. Ni siquiera gateo deprisa.

A partir de hoy voy a dejar de gatear. Ahora voy a Rinocentorear.