Me llamo Sebastián aunque por alguna razón que aún no comprendo, muy pocas personas me llaman así. Me llaman "Gordo", "Gordopilo", "Gordito" que se parecen tanto a mi nombre como un huevo a una castaña. También me llaman "Sebas", pero creo que sólo lo hacen porque es más cómodo. Mi madre es de Buenos Aires, mi padre de Madrid y yo... YO SOY ¡MALAGUEÑO!

30 noviembre 2004

MASAJES


Ese que ven ahí con cara de relax soy yo y las manos que están masajeándome son las de mi padre.

Estos dos tienen un libro que se llama Shantala y que son masajes para niños pequeños y me los dan. Uno antes del baño, otro después. Si mi padre me da el de antes, entonces mi madre me da el de después. Se echan un aceite muy resbaladizo y me lo extienden por todo el cuerpo. La primera vez que me lo dieron no me gustó mucho tanto toqueteo, tanto estirarme la piel, tanta refriega. Pero con el tiempo le he ido cogiendo el gusto. Es buenísimo para tirarse pedos. Y ahora me quedo así, con esa cara de tonto que asusta.

Me gusta más el masaje de antes que el de después. Pero no le hago ascos a ninguno de los dos, a no ser que haga mucho frío y entonces ni masajes ni nada de nada, grito y grito sin parar, me retuerzo y lo que haga falta para que no me tengan ahí, desnudo con el frío.


29 noviembre 2004

CON TIA DANIELA EN SU GUARDERIA


Mi tía Daniela tiene una guardería en Torremolinos, un caserón precioso lleno de habitaciones de colores y de muñecos y de mesas pequeñitas. Ahí es donde quieren mandarme estos dos que aseguran ser mis padres más adelante. Y ahí estoy yo, tumbado en el suelo, sobre una manta y jugando con un montón de cacharros graciosísimos. Mi tío Fede ha estado jugando mucho rato conmigo y lo hemos pasado estupendamente. Yo por lo menos lo he pasado en grande.

¡Cómo se nota el peso de la edad! Ahora me canso más que antes, en el tren de vuelta estaba reventado. Y eso que casi no he hecho nada. Si yo estoy así... ¡cómo estarán ellos que tienen cien años más que yo! El caso es que yo veo que están bastante bien... no sé. Aún no me lo puedo explicar. Yo trato de aguantar y resistir, pero les juro que es casi imposible.

De momento.


27 noviembre 2004

MI TIO KEPA


Ese hombre que me lleva hoy en brazos es mi tío Kepa. Es de Bilbao. A mí me llama Donosti, que es como se dice Sebastián en Euskera.

Vive aquí, en Málaga y lo que más echa de menos es lo que más odio yo, el frío. También le gusta la lluvia y una cosa que se llama Nieve. Hoy ha hecho un día estupendo y hemos ido por ahí y por allá, me han comprado unos conjuntos espectaculares, he comido, han comido, he bebido, han bebido, me he tirado unos pedos y supongo que ellos también. Lo hemos pasado en grande. Kepa tiene un teléfono móvil que graba video y me ha hecho este Video del Gordo. ¿No es fascinante?


26 noviembre 2004

AQUI EL QUE MANDA SOY YO


Ahí me ven, como un Jeque o como un Emperador Romano.

Ahora les contaré un secreto. El primer día de mi vida, cuando todavía no había abierto los ojos, cuando aún no me había habituado al frío y a la luz cegadora, oí una voz, la voz de mi padre, una voz que ya había oído antes cuando aún estaba en la panza de mi madre. Esa voz habló, supongo que el mismo tono de voz que escuchó Moisés. Y dijo: "Aquí mando yo. Que no se te olvide". Y ahí me ven, como un Emperador. Ahora comen en mi mano. Soy yo el que decido cuando hay que comer, cuando hay que pasear, cuando tienen que jugar conmigo, cuando quiero dormir. O eso me creo yo. Tampoco se trata de ser un tirano, hay que tener mano de hierro en guante de terciopelo, porque si no estos dos se me rebelan y dejan de atenderme como a un jeque. Así que, de vez en cuando, les hago una sonrisa, les río una gracia... cosas así. Cuando hay gente siempre me porto muy bien, sonrío, agradezco que me cojan de los cachetes, que me toquen la cabeza con los riesgos que eso supone para una posibilidad futura de que me pueda quedar calvo... En fin, como si fuera un santo. Y parece que son ellos los que mandan.

¡Si es que son unos ingenuos, ya se lo digo yo!


25 noviembre 2004

PASEANDO EN LA MOCHILA


Ese que ven ahí colgando soy yo. Hoy ha sido el primer día que me han llevado así, de cara. Y me ha encantado. Lo he pasado bomba.

Antes mi padre me llevaba con la cara hacia él, de tal forma que mi única visión era el negro de las camisas y de las camisetas que tiene. Noche eterna. Me aburría mucho y me dormía. Pero hoy ha sido completamente diferente. Me he visto en el espejo que está en la pared del ascensor de mi casa. Estoy gordo, un gordo estilizado, pero gordo. Y luego hemos paseado por la ciudad y, como siempre, hemos terminado en el mercado. Pero hoy he visto todo. He visto los pulpos, los lomos morados del atún, los salmonetes y los boquerones. He visto el jamón de Trévelez y el jamón Yotk y el Queso de Ronda. he visto las alcachofas y los pimientos colorados. Y a un montón de personas que me saludaban por la calle, como si me conocieran de toda la vida.

No quiero ir más en el carrito. Prefiero ir a esta altura. Pero si sigo creciendo y engordando mi padre tampoco va a poder cargar conmigo así que... ¿qué hacer? ¿empezar una dieta? ¿comer menos de cada teta? ¿y cómo puedo resistirme a eso? ¡qué terrible dilema!


24 noviembre 2004

EL GRAN GINÉS


El Gran Ginés es ese hombre que me coge en brazos y que es mi peluquero. Dicen que los hombres somos muy tontos para esto del pelo, que si estamos preocupados por la calvicie, que si el champú tiene que ser así o asá y, lo más importante, que nos cuesta mucho cambiar de peluquero. Ese de ahí es Mi Peluquero, el Gran Ginés.

Antes de que me afeitaran la cabeza (el Gran Ginés lo ha hecho estupendamente), me han vacunado. Dos señoras muy majas, con batas blancas, me han puesto una inyección en cada muslo para no pillar no sé cuántas enfermedades de nombres terribles. No me han dolido nada. Y luego me he divertido mucho... como siempre.

De todas formas, hay algo que no acabo de comprender. Empiezo una película con el pelo largo con tres bellezas, me empiezo a hacer famoso y ¿qué pasa? Empiezan los pisotones, los zancadillazos, todas esas cosas del mundo de las estrellas. Y si no, ¿para qué me han cortado el pelo al cero si noes para machacar mi imagen púbica? ¿o será imagen pública?


22 noviembre 2004

6600 GRAMOS, 64 cm., 2 MESES


Y a pesar de eso, insiten en llamarme "Pequeñajo", "Renacuajo", "Canijo" y un montón de cosas más. De acuerdo con esto, engordo medio kilo a la semana. Parezco más una ternera que un bebé. ¡Ni que comiera pasto!

Hoy ha sido un día estupendo. He ido al mercado, que es un sitio que me gusta mucho. Aprovechando que estábamos allí, estos que pretenden ser mis padres se han comprado un montón de cosas que todavía no puedo comer. Pero las he olido todas. Ya sé cómo huelen los boquerones, cómo huele un jurel, como huelen los calabacines, las patatas y las berenjenas. Lo que más me ha gustadoha sido el jurel. Es un pez hermoso, grande y huele... bueno, huele a jurel, que viene del latín "jurel" y que significa jurel.

Esa foto ha sido después de pesarme. Me ha dado un poco de verguenza, ¿no estaré muy gordo? ¿dejaré de gustarle a las chicas? ¿contratarán a otro niño para hacer de protagonista en esa película que empecé ayer? ¿me seguirá encogiendo la ropa? ¿qué habrá hoy de cena?


21 noviembre 2004

COMO TOM CRUISE


Esas chicas que me rodean son las directoras de mi nueva película. Me sostiene en brazos mi tía Chuche y me escoltan Marina, que es la chica que está a la derecha y Rocío, que es la chica que está a la izquierda. El argumento es simple: Rodada a lo largo de un año, veremos las evoluciones de mí mismo haciendo el papel de "Niño" y de cómo soy sometido a todo tipo de experimentos para ver cómo los seres humanos realmente procedemos de los monos pero no somos como ellos.

Marina me ha cogido en brazos la primera. Para ella era la primera vez que cogía un bebé y se ha asustado un poco. Yo también, así que me he puesto a gritar. Me han pasado a los brazos de Rocío, que me ha cogido muy bien, con mucho salero. Y de ahí a los de la tía Costy, que es como quiere la Chuche que la llame. Y luego me han sentado y me han tumbado y me han hecho girar y han hecho ruidos y me lo he pasado muy bien. Incluso he puesto cara de interés cuando han hecho girar el cacharro ese que tengo en la cuna con vacas de colores. He actuado de primera. Como Tom Cruise.

Me han caído superbien estas dos chicas así que voy a ver si las convenzo para que se conviertan en mis tías. Las dos, porque la tía Costy ya es mi tía.


20 noviembre 2004

¡PADRES!


Ese que ven ahí, dentro de un albornoz de boxeador soy, evidentemente, yo. Las dos manazas que aparecen en la foto, son las de mi padre.

Es mi padre el que se encarga de cambiarme todos los pañales del día, el que se encarga de darme un baño y el que se encarga de dormirme cuando no quiero hacerlo. Mi madre me cambia los pañales de la noche, me masajea antes del baño y me da de comer. Es ella la que elige que conjunto me pongo, aunque es normalmente él el que me viste. A veces, pocas veces, discuten porque los dos quieren cambiarme los pañales, pero si es de día, normalmente gana mi padre. A los dos, y esto es más raro aún, les encanta quitarme la mierda del culo cuando vacío mis tripas. No sé si yo podría hacerlo, la verdad. Juego con los dos, mi madre es más tierna,mi padre es un poco más bestia, pero me lo paso igual de bien con los dos. Cuando me sacan de paseo en el carrito, discuten por ver cuál de los dos lo empuja. También me resulta extraño, porque si yo estuviera en su lugar trataría de ponerle un motorcito al cochecito y así me ahorraba eso de empujar.

En fin, ¡padres!


19 noviembre 2004

ASI VEO YO


Así de desenfocado es como miro yo. Sólo si están a menos de treinta centímetros puedo enfocar. Así que sólo puedo distinguir una especie de formas, una especie de rostros, una especie de cuerpos. Si se quedan quietos, puedo distinguir quién es y, en función de eso, sonreir. O no.

Esos dos que me sujetan en brazos son mi "tío" Gonza recién casado con Carolina. Los dos iban guapísimos. Por alguna inexplicable razón, imagino que estaban borrachos, decidieron que mi padre fuera el padrino de su boda. No sé si fue él el que hizo la fotografía, pero sé que no la hubiera hecho mejor. Nunca había estado en una boda y ésta fue muy divertida. Luego nos invitaron a un convite, a una fiesta en un local precioso. Por supuesto a mí me entró hambre...

Pero, a lo que voy. Así es como veo yo. Cada día veo más. Yo sé que si ustedes miraran así desearían dormir todo el día. Eso debe ser lo que le pasa a los otros bebés como yo, que se pasan el día durmiendo porque lo ven todo desenfocado. Pero es que a mí me resulta todo tan divertido que, ¿quién quiere dormir?

18 noviembre 2004

EL MUNDO ES PLANO


Hoy he descubierto que el mundo es plano. Mi padre me ha enseñado un mapa del mundo y es plano. Y me río, porque yo sé que es redondo, pero a ver cómo se lo explico. En ese mundo plano de mi padre, ya he ubicado Málaga y Buenos Aires, y no están tan lejos, diez o doce centímetros que son un montón de kilómetros por lo visto.

Y hoy estoy muy cansado, así que después de ver el principio de una película en la que salía un ogro verde muy simpático, me he dormido. Y he dormido un montón de horas y he soñado con vacas moradas y con cielos amarillos y con campos de césped rosa. También he soñado con una teta enorme que me perseguía por un campo, una teta gigante, mil veces más grande que yo, más grande que los árboles. Y la teta quería aplastarme. O eso parecía. Y cuando se ha abalanzado sobre mí, me he despertado y me he encontrado con la teta de mi madre, mucho más pequeña y muchísimo más sabrosa...


17 noviembre 2004

SUEÑO ... O NO


Ahí estoy, para que vean que algo más que comer y reír. También bostezo. No es muy común, pero sucede. ¿qué creían?

Hoy hemos ido de paseo y hemos entrado en una guardería. Al principio he pensado que era porque me querían dejar ahí, como si les molestara o algo así. Y me he enfadado mucho. He empezado a comerme los puños, que es lo que hago cuando estoy muy enfadado, así, como un loco, uno de esos que encierran en los manicomios. Pero yo soy un niño y no pueden hacerlo. Pero mi padre me tiene calado, me tiene fichado, ha sabido que me estaba cabreando por estar ahí y me ha cogido en brazos y me ha dicho palabras tranquilizadoras mientras mi madre seguía habalndo con la encargada, una chica muy mona y con la pared llena de diplomas más falsos que un billete de 22 pesos, más falsos que el beso de Judas.

Y luego henos salido y me ha entrado hambre, y he comido en un bar mientras ellos se tomaban un café y un zumo, y henos ido a casa y he vuelto a comer y me he dormido. Pero no puedo quitarme la idea de la cabeza, la tía esa de la guardería ha dicho que todavía estaban a tiempo de abandonarme allí, que yo no sentía "apego" que es algo así como cariño... ¿y cómo que no? Si con estos dos tipos me lo paso en grande... si veo a otros niños vestidos con trajecitos horribles, como si estuviéramos en el siglo XVIII y yo voy vestido con trajes hechos a mano, traídos desde la Argentina, de pura lana argentina, los trajes de mi abuela Ramona, que no es mi abuela pero como si lo fuera... Vamos, que si tengo apego a estos dos, per a ver como se lo explico. No basta con que les reconozca y les sonría por la mañana. No vale con que no grite casi nada y que les mire y que me porte maravillosamente bien.

¿Qué puedo hacer? Tengo que idear un plan para que se den cuenta antes de que me dejen en ese horrible sitio... ¿y no había dicho mi tía Daniela que ella me becaba? ¿qué está pasando? ¿es esto lo que se llama una conspiración?


6100 GRAMOS


Hoy me han vuelto a pesar y eso es lo que que peso, 6100 gramos. Por lo visto es mucho. La chica de la farmacia me ha visto y ha dicho que estaba muy lindo y muy hermoso. También me ha dicho que tenía muy buen peso para tener ¡4 meses!

El caso es que yo me noto grande. Antes cabía en el brazo de mi madre y ahora, no. El carrito que se compraron para llevarme de un sitio para otro me encajona. La cuna ha encogido. La ropa cada día es más pequeña. Antes, no hace mucho, mi padre podía tenerme en brazos horas y horas, ahora ya no. En fin, que sí que es verdad que me veo grande, pero mi madre sigue siendo más grande que yo. Y mi padre. Y casi todo el mundo.

De todas formas, todo sigue siendo muy divertido. ¿les he contado que no me gusta nada dormir? Y es que dormir es una pérdida de tiempo, ¿para qué sirve dormir? Si hoy hubiera dormido no me hubieran llevado de paseo, no hubieran jugado conmigo, no me hubieran leído la última de Bolaño, no me hubieran llevado de compras... me hubiera perdido un montonazo de cosas, ¿no les parece? Además, mientras estos dos estén despiertos hay diversión garantizada. Hoy han intentado dormirme con el viejo truco del Barco Fantasma, y ha sido muy agradable eso de ir de un lado a otro dentro de la cuna como si fuera un buque en mitad de un océano, pero no me he dormido. ¡Faltaría más!


16 noviembre 2004

HABLANDO... O MAULLANDO


Ahí estoy, explicándoles a mis padres cosas importantísimas.

Les estoy explicando que hay días que me quedo con hambre, que la playa me gusta, que el sol no me gusta mucho, que con mucho sol no puedo abrir los ojos, que tengo tres nuevos gritos que deben identificar, Este-Pañal-Está-Empapado (dos gritos cortos, uno largo terminado en "a"), Al-Fin-Cagué-Alegraos (varios cortos muy seguidos), Hace-Frío-Tapadme (uno largo, terminado en "e", dos cortos y otro largo terminado en "a"), que me gusta pasear en carrito y que me lleven de aquí para allí, que hay un mono de brazos muy largos que me parece feísimo, que... un montón de cosas. Estoy seguro de que ellos no me entienden ni media, pero eso no importa. Más pronto o más tarde aprenderé a hablar y entonces... Mi padre dice que más que gritar, maúllo como los gatos. No sé que es un gato pero seguro que es algo lindo.

Hay una cosa que deben saber y es que, de momento, tengo poco oído. Oigo cosas, claro que sí, pero sólo a partir de un determinado volumen. Y hasta un determinado volumen. Tampoco oigo todo lo que me dicen, hay sonidos que aún no puedo escuchar, por ejemplo, no puedo escuchar el sonido de mis propios pedos, son infrasonidos. Tampoco puedo escuchar los pitidos de los coches, son ultrasonidos. Así que, realmente, sólo oigo lo que me interesa que es una forma muy elegante de decir que hay cosas que no oigo.

Y ahí estoy, explicándoselo a mis padres y ellos, "¿sí?", "¡no me digas!", "¡claro!"... ¡como si me entendieran!

15 noviembre 2004

DURMIENDO


Ese soy yo. Se supone que debería estar durmiendo pero, como pueden ver, nada más alejado de eso.

No es que me cueste dormir, es que no me gusta. Si duermo me pierdo cosas. No juegan conmigo, por ejemplo. No me cuentan cosas graciosas. No me entero de nada. Ellos hacen todo lo posible por verme dormir, como si yo necesitara dormir muchas horas o como si los niños de mi edad, niños de 0 años, necesitáramos dormir veinte horas diarias. Yo no sé otros, pero yo no quiero dormir. Bueno sí, pero no en la cuna. Quiero dormir siempre en los brazos de alguien.

Encima de mi cama tengo un artefacto del que cuelgan cuatro vacas de colores. Sé que son vacas, porque mi padre las llama así, aunque a lo mejor me está engañando y son perros o elefantes. El caso es que ese artefacto del que cuelgan las vacas gira y cuando lo hace suena una músiquita muy agradable. A mí me gusta ver las vacas girando y escuchar la musiquita, pero no me duermo. Todo lo contrario, me parece muy entretenido. También, después de comer, me quedó así, como en trance, con los ojos cerrados, sin apenas moverme. Y estoy dormido, pero en cuanto tratan de dejarme encima de algo, de un sofá o de la cuna, me despierto otra vez.

Esta noche mi padre me ha enseñado un nuevo juego. Se llama Contar Vaquitas. Yo tenía que contar las vacas que pasan por delante de mis ojos. Él hace giorar el artefacto del que cuelgan. Es un juego sencillo. Hemos contado juntos. Yo he llegado a contar 244 vaquitas... mi padre creo que ha llegado hasta la 673...


14 noviembre 2004

MI TIA ISABEL


Esta rubia despampanante es mi tía Isabel, que tampoco es mi tía, pero que se apunta a esto de ser familia mía. Y yo encantado.

Mi tía Isabel es odontóloga y me ha prometido revisiones para el momento en el que me salgan los dientes. También les ha dado unos bonitos consejos a mis padres de lo que deben de hacer para que no me duelan. Son "métodos salvajes", así los ha definido ella, y yo me he asustado, porque eso de Salvaje no me ha gustado mucho. Suena como a Bestia o algo así.

En Madrid hacía mucho frío y estaba llena de coches y de gente con prisa. No me ha gustado mucho, aunque tampoco he visto mucho.

Lo que sí que me ha gustado es el tren. ¡Cómo se duerme de bien en el tren! Arranca, empieza el traqueteo suave y, casi sin esfuerzo, me he quedado dormido. Una gozada. Voy a ver si convenzo a mis padres para que monten un tren aquí en casa, en el pasillo por ejemplo. O algo así. Además, en el tren no hay demasiado espacio y eso supone que sí o sí me tienen que llevar en brazos, o uno u otro. Así que entre el calorcito de cualquiera de estos dos personajes y el traqueteo del tren... ¡hasta he soñado que me iba a Africa y cazaba un león azul!


13 noviembre 2004

MI ABUELA CONCHI


Esta mujer de pelo rojo que me sostiene en sus brazos es mi Abuela Conchi que, como pasa con mis tíos, tampoco es exactamente mi abuela. Pero como si lo fuera, eso dice mi madre.

Hemos ido a Madrid y hemos estado en su casa. Tiene una casa preciosa, llena de cuadros y con una estantería llena de piedras. Tiene una perra que se llama Lola, pero sólo la he visto con el rabillo del ojo. Y dice mi padre que se come de maravilla en su casa aunque yo, de momento, teta. Y hay algo que me pasa últimamente y es que me quedo con hambre. Como, me lleno, pero lo digieron rapidísimo. Pero rapidísimo. De hecho están pensando en darme biberón. Y yo, encantado siempre y cuando no me quiten la teta. Porque si el biberón va a sustituir la parte del cuerpo de mi madre que más me gusta, ya puedo adelantarles que van a tener bronca. Pienso gritar, vomitar, patalear... lo que haga falta. Incluso una huelga de hambre.

Bueno, una huelga de hambre no. A ver si me voy a desmayar...


12 noviembre 2004

CAFE Y CIGARRILLOS


Ahí me ven, riéndome una vez más. Les va a parecer que soy tonto porque salgo en todas las fotos así, pero es que lo paso realmente bien. Esta foto es diez segundos antes de que nos sentemos en una mesa en la calle y desayunemos los tres juntos.

Siempre quiero comer con ellos. Oigo que ponen la mesa y siempre creo que me quieren dejar al margen, que no van a pedir nada para mí. Y yo también quiero desayunar. Y comer. Y cenar. Con ellos. En el mismo momento. Hay veces que ellos se hacen los remolones, como si no tuvieran hambre. Y me ponen la teta, ese truco vil para distraerme, y yo como. Y después, ellos se ponen a comer ¡sin mí! Y protesto, claro que protesto. ¿No somos una familia? ¿Por qué no quieren comer conmigo? Cuando estoy aferrado a la teta de mi madre les prometo que no molesto, que estoy a lo mío. Pero ellos no quieren comer conmigo, lo siento, lo detecto. Y me quejo, claro que me quejo. Y protesto, claro que protesto. Hay veces que logro que me inviten a comer con ellos, pero muchas más veces que no. Y es que son más listos que yo.

De momento.


11 noviembre 2004

INCANSABLE


Soy Incansable.

Esto es lo que he aprendido hoy. Desde que me despierto por la mañana hasta que me obligan a ir a dormir pasan muchas horas que a mí se me pasan como un suspiro. No me he habituado todavía a la luz solar cuando ya estoy disfrutando de un baño, de un paseo por las calles de esta ciudad tan bonita, de estar un buen rato jugando con mi padre, de jugar un buen rato con mi madre, de comer y comer sin desmayo, de volver a jugar con mi madre, de volver a jugar con mi padre... en fin, así hasta la noche. Y es que, la verdad, es que me lo paso en grande. Es divertidísimo todo con estos dos tipos, y da no se qué dormirse, perderse algo.

Ese que ven en la foto conmigo se llama Oso Tóxico aunque yo me tiro mejores pedos que él.


10 noviembre 2004

¿OE AI?


Aunque no se lo crean, hablo. Hablo por los codos. Hablo de todo: de política (que si Kerry, que si Bush), de baloncesto (que si esto, que si lo otro), del tiempo, de fútbol, de lo bien que van las obras para las Olimpiadas de Pekín... De todo hablo. Lo que pasa es que no me entiende nadie.

"Oe Ai" es una pregunta y es la primera frase que me entienden. Es mentira que lo primero que se dice es "papá" o "mamá". Eso es un mito, una leyenda. "¿Oe Ai?" es mi grito de guerra cuando creen que estoy dormido y me dejan en la cuna, es el grito que uso cuando se van a la cocina y me dejan solo en el salón, es el grito que lanzo cuando estoy solo en una habitación... Dónde Estáis, Dónde Estáis, pregunto sin consuelo. Y ellos me entienden, porque cuando digo "Oe Ai" alguno de los dos viene. No hace falta ni que grite.

Y ahí me ven, hablando por los codos, organizando una importantísima misión submarina, preparado para sumergirme en las turbulentas aguas de la piscina que hay en mi casa y enfrentarme al Pulpo Tóxico, un ser invisible que trata de hundirme y al que yo solo puedo vencer con mi arma más letal. Por supuesto, mi padre cree que se trata del Hipocampo Tóxico, pero qué va a saber él de todos los bichos Tóxicos que hay en esa piscina. Yo se lo cuento, pero él no me entiende. Sólo entiende OE AI.


09 noviembre 2004

PASADO DE VUELTAS


Esta foto es una hora antes de estar 'pasado de vueltas'.

Los dos tipos que aseguran ser mis padres creen que tengo 4 meses o algo así. Hoy me he despertado a las ocho de la mañana. He desayunado copiosamente, he bajado a comprar el periódico y tabaco para mi padre, me he dado un abño espectacular en la piscina que tenemos en casa, he jugado a pescar peces asesinos con mis pedos dentro del agua, me he tomado un aperitivo,me he montad en el carrito y hemos aparecido en la playa. Hoy ha hecho calor.

Mucho calor.
Y mucho sol.

La playa estaba bastante vacía y había muchas moscas. Me he cagado encima. me han cambiado encima de una toalla de colores chillones, a pleno sol, con las gaviotas revoloteando cerca y las moscas intentando comerme. Son muy grandes las moscas, pero debe ser porque yo todavía soy muy pequeño y las proporciones me asustan. Mis padres querían leer en la playa... ¡ingenuos! Con ese sol era imposible que yo estuviera bien. Y se lo he hecho saber con mi grito especial : Aunque Me Cojas En Brazos Seguiré Gritando. Me han dado la teta ¡qué recurso más fácil! y me he relajado.

Nos hemos metido en un restaurante bastante gracioso para comer. Estaba lleno de personas con niños un poco mayores que yo. Había mucho ruido. Imposible dormir. Grito. Teta. Salimos.

Volvemos a la casa, estábamos bastante más lejos de lo que yo había supuesto. Tardamos mucho bajo un sol infernal y un calor de locos. No tengo 4 meses, tengo 45 días. Debo dormir, pero no puedo. En la casa mi padre juega conmigo a Misión Imposible, yo soy Ezan Jant. Me gusta el juego, pero estoy cansado. En ese momento me hacen la fotografía. Luego me ponen un conjunto que hasta hace una semana me venía bien pero que ha debido encoger. Me aprieta. Chillo. Me cambian de ropa. Me relajo. Ahora ya estoy desvelado. Tengo que dormir. Chillo. Teta. Estoy incómodo tumbado, quiero el hombro de mi padre o los brazos de mi madre. Chillo. Me subo al hombro de mi padre y voy a ver a la Tía Chuche. Me duermo. Volvemos a la casa. Chillo. Teta. Tengo que dormir pero no puedo dormir sin comer. Me desespero. Chillo con la Teta. Chillo sin la Teta. Chillo Sentado. Chillo tumbado. paseo en los brazos de mi madre. Teta otra vez. Me duermo.

Luego me acusarán de que les estoy volviendo locos. Mienten. Son ellos lo que me quieren volver loco a mí.


08 noviembre 2004

LOS CONSEJOS DE TIA SUSHY


Al fin he convencido a mi madre de que siga los consejos de Tía Sushy. Y ahí estoy, superrelajado. Todo esto, como se podrán imaginar, es sólo por los pedos.

"Contra los gases lo mejor es preparar al bebé un biberón con infusiones...". Eso es lo que dicen todos los pediatras, todos los médicos. Dicen que soy yo el que tengo que beberme esas pócimas de sabores horribles. ¡Qué fácil, como no lo tienen que beber ellos...! Mi Tía Sushy le recomendó a mi madre que cuidara su alimentación, que todo lo que ella comiera más pronto o más tarde aparecería en su leche y, por lo tanto, en mi panza. Así que es ella la que se bebe las infusiones, la que se bebe el Anís Estrellado, eso que por lo visto es lo mejor que existe para los gases de la gente de como yo. Y funciona... Los pedos ahora se me caen, no duelen, un leve apretón y enveneno el aire en segundos. Una maravilla.

Y hoy mi padre me ha explicado que soy un chimpancé. No exactamente un chimpancé. Dice que los chimpancés tienen un período de gestación de 21 meses y que ese es el período de tiempo que se supone voy a tardar en caminar y tener dientes, porque los chimpancés nacen andando y con dientes. Dice que hay que contar los nueve meses dentro de la panza. No he entendido gran cosa, porque hay una cosa esencial que se le ha olvidad a mi padre: No tengo ni idea de que es un Chimpancé.

De todas formas he apostado con él a que tardo un poco menos, mi madre dice que un poco más.


07 noviembre 2004

OLORES


Tengo más fino el olfato. Ahora soy capaz de distinguir muchos olores.

El otro día descubrí a que huele el aceite de oliva. Mi padre mojó un trozo de pan en aceite y lo acercó a mi nariz. Me gustó mucho. También se a qué huele el café que se hace por las mañanas, a qué huele la albahaca que mi madre tiene plantada en un tiesto, a qué huele el tomate frito con un toque de ajo. Es fascinante esto de oler cosas. Es casi mejor que ver, es más divertido.

Ayer me acompañó mi padre al mercado. Y aprendí más olores. Aprendí el olor de la merluza y del boquerón, el olor de la lechuga y de la calabaza, el olor de la carne de cordero y de la chuleta de cerdo. Olí los chorizos y el queso, las morcillas y los churrascos, la mantequilla y el melón. Olí también a una mujer muy gorda que olía a sudor reconcentrado, a un señor que olía a atún, a un niño que olía a mierda. Huelen mejor las cosas que las personas, que huelen todas muy raro. Todas, menos mi madre, que huele a gloria bendita. Con mi olfato, puedo saber donde está ella, puedo saber si está cerca o lejos. Nada huele como mi madre. Ni mi padre huele así de bien.

Pero esto tiene un nuevo problema. ¿Qué les pasa a ustedes cuando van paseando por la calle y huelen a un asado rico, a un guiso maravilloso? ¡A mí también! ¡Se me abre el estómago! Me despierto y siento ese perfume embriagador que suelta mi madre y se me abre la panza y se me llena de ese horrible fantasma que se llama Hambre. Ahí estoy, por ejemplo, diez segundos antes de que me ponga a gritar como un loco porque la nariz se me ha llenado del perfume de mi madre y quiero emborracharme otra vez, quiero aferrarme a su teta que huele mejor que cualquier rosa, mejor que cualquier clavel.


06 noviembre 2004

AGOTADO


Ahí estoy, agotado. Debajo de todas esas mantas estoy yo o lo que queda de mí.

Ya no soy el Vengador Tóxico. Gracias a un extraño conjuro ahora soy el Paquidermo Tóxico (cuando no estoy dentro de la bañera) o el Hipocampo Tóxico (si estoy dentro de la bañera). Lo de tóxico es, indiscutiblemente, por el hedor de mis pedos que, he de confesarlo ahora, cada día son más letales. Además ahora hago nuevos gestos, hablo más (ya se pronunciar la 'e'), me río más y me paso más horas despierto y eso me cansa más.

De todas formas me lo paso bien aquí. Hoy mis padres van a hacer un experimento. va a ser mi madre la que se beba el producto ese antigases, el anís estrellado, de tal forma que se mezcle con la leche y me facilite tirarme los pedos, que facilite que no se atranquen. Lo que no sé es que efecto puede tener sobre ella, aunque supongo que será muy parecido al mío. La mejor solución va a ser tener las ventanas abiertas todo el día... por si las moscas.


05 noviembre 2004

SPA CINCO ESTRELLAS


Ahí me ven, después de una sesión de comida, haciendo la digestión en los brazos de mi madre.

Esto es un auténtico Spa. En el Spa puedo hacer casi todo lo que quiera, me consienten todo. Basta con chillar, modular la forma de chillar, para que me entiendan. La jornada empieza pronto, a las cinco o seis de la mañana. Siempre me despierto con el estómago vacío, así que lanzo cuatro chillidos en La Menor, los Gritos del Hambre, acompañados de un movimiento de cabeza con la boca abierta, como si fuera un pez comiendo plancton. Después, masaje, apoyado sobre el pecho de mi madre, suaves golpes en la espalda, caricias. Ahí suelto un eructo o dos, de felicidad. Luego descanso, preferiblemente en los brazos de alguno de los dos. A veces me sueltan, me tumban o me dejan en cualquier sitio. A mí no me importa, pero al cabo de cierto tiempo me aburro, así que lanzo el Grito del Aburrimiento, dos cortos en Mi y uno más largo en Re con una pausa entre secuencias de cuatro segundos. Así consigo que me recojan. Por supuesto, puedo tirarme un pedo cuando quiera, silencioso y letal o ruidoso y doloroso. El Grito del Pedo es largo, en Fa o en Sol, depende de la hora. Cuando tengo el pañal sucio, en el Spa me lo limpian. El Grito del Pañal es más un aullido que empieza en Re, escala hasta La y vuelve a bajar a Re. Es un grito muy bonito. Luego, vuelvo a comer. Incluye un baño en aguas termales, secado ultrarápido, servicio de lavandería y planchado de ropa, masaje con aceites naturales y aromaterapia (vamos, que abren la ventana para que el olor de mis pedos no se condense y nos quedemos los tres aquí, muertos).

Luego, una siestecita de dos o tres horas, entretenimiento variado incluyendo visitas culturales, paseos en carrito, sol y playa. Luego el ciclo se repite y, por fin, a dormir. Mi última comida del día la hago a las 0:00 horas, y procuro abastecerme bien. A veces me lleno tanto, que me cuesta dormirme, pero ensayo el Grito del Aburrimiento y me acunan en sus brazos hasta que me duermo.

Yo les recomiendo que vayan a uno. Es una gozada.


04 noviembre 2004

EN EL MEDICO


Hoy me han llevado al médico, una señora muy simpática y muy amable con una voz muy suave y dulce. Me ha pesado y me ha medido y me ha toqueteado por todas partes y me ha estirado los brazos y las piernas y me ha puesto un cacharro circular en el pecho que estaba muy frío y me ha apretado los testículos y me ha mirado el culo... ¡me tenía que haber tirado un pedo en su cara, con tanto manoseo y tanto toqueteo!. Y ha dicho que estoy estupendo, que estoy muy grande. Al principio, al verme, se ha creído que tenía dos meses y medio, por el tamaño debe ser. Y yo que me veo canijo, pequeñito, enanito todavía...

Y después hemos ido a dar una vuelta por ahí, hoy hace un día luminoso pero muy fresco. Y con el frío tengo más hambre. Y si tengo más hambre, chillo más. Y si chillo más, terminamos todos con dolor de cabeza. ¿Y cómo se quita el dolor de cabeza? Durmiendo. Pero para dormir, necesito tener la panza llena que si no tengo pesadillas. Así que grito.

En fin, que todo me resulta un poco extraño, pero que tampoco me quejo.


03 noviembre 2004

JOEL ES CUBANO


Joel es cubano y tiene una sonrisa estupenda. Hemos ido a su bar. Por lo visto ya me conocía, de los tiempos en los que aún estaba dentro de la panza.

Es la primera vez que veo a un señor que no es rosado ni blanco. Joel está muy bronceado, como si hubiera estado horas y horas al sol. Joel me ha explicado que en Cuba, a los niños se les da una infusión de anís, pero mi madre ha dicho que eso es exactamente lo que me dan. Eso quiere decir que la porquería esa de color cobre que me dan es una infusión de anís. No sé si me hace efecto, porque aún chillo mucho cuando tengo pedos atascados.

Y una cosa importantísma. No quiero comer más solo. Hoy, cuando hemos llegado al bar de Joel, mis padres han pedido cosas para comer y, como siempre, me han dejado al margen, fuera de juego. Así que me he puesto a gritar como si me estuviera muriendo de hambre, como si me estuvieran arrancando las tripas. No he comido mucho, porque no tenía muchas ganas, así que me he quedado sujeto al pezón, poniendo casi la misma cara que pongo cuando como con ganas, y ahí he estado hasta que hemos terminado de comer. Luego he vomitado casi todo, ya les digo que no tenía hambre, que sólo quería estar con ellos comiendo. De todas formas aún o sé muy bien cuál es exactamente la cara que pongo cuando como con hambre de verdad, porque han sabido inmediatamente que sólo estaba fingiendo, que en realidad no tenía demasiada hambre.

Y luego hemos ido a la playa.


02 noviembre 2004

DIAS EXTRAÑOS


Ahí estoy, en el hombro de mi padre, como si fuera un saco de patatas. Y es que hoy ha sido un día extraño. Ahí me ven, protestando.

En realidad no es una protesta contra nada en concreto. Hoy he tenido gases, ¡qué día no tendré más!. Hoy he comido requetebién, ¡qué día no he comido bien hasta ahora!. Incluso he podido dormir a ratos, no mucho, pero sí he dormido. No, es simplemente que hoy estoy protestón. Y sé por qué. Como explicárselo. Es como si de repente se dieran cuenta de que no pueden hablar, como si sus labios estuvieran cerrados. O como si estuvieran en un país en el que se habla otro idioma, no sé el afgano o el japonés o el cantonés, y por mucho que lo intentara nadie le entendiera. Eso me ha pasado a mí hoy. Que tengo muchas cosas que contar, que quier hablar con mi madre o con mi padre y contarles lo bonita que es la vaca morada que tengo en el cabecero de la cama, sí ya tengo mi propia cama, o el frío que hace en la calle y sólo me salen gritos y balbuceos ridículos que solo yo comprendo. Y me desespero. Luego les veo comer patatas y carne y beber agua en vasos y reirse y me da envidia, mucha envidia, aunque no se si prefiero la leche de la teta de mi madre. Pero me gustaría estar ahí sentado, comentando las noticias de la tele o hablando de colores o de olores y no puedo, porque soy muy pequeño (aunque eloos dicen que soy muy grande) y porque no se hablar, no sé decir palabras. Sí se escribirlas, ¡qué terrible paradoja!, pero soy incapaz de pronunciarlas.

Y he hecho otro descubrimiento esencial. No sé hacer un montón de cosas que deberían ser simples. Una es tirarme pedos. La otra es muy extraña. Cuando empiezo a gritar no tengo ni idea de cómo se para, no sé qué tengo que hacer para dejar de gritar. Es como si se hubiera pulsado una tecla de "encendido" pero no hubiera ninguna de "apagado". Menos mal que mis padres sí saben cómo hacerlo. Me pongo a gritar y después de un rato, grito porque no puedo dejar de gritar y entonces cualquiera de los dos dice, "se acabó" y yo digo, "¿qué?" y ahí se me corta el grito. Menos mal que siempre los tengo cerca. Podría si no estar gritando días y días sin parar, sin saber parar que es todavía más desesperante.


01 noviembre 2004

PATRULLA - X


Este soy yo, leyendo un cómic de la Patrulla - X. No aparece el Vengador Tóxico, mi Otro-Yo, pero me gusta igual.

Hoy hemos estado de librería en librería. Primero en una de viejo, en esa es donde me he hecho la foto. Luego hemos visitado una librería preciosa que, además, tiene Cuentacuentos, pero ya me dirán, si no entiendo más que el 5% de las cosas que me dicen mis padres, ¡como para entender algo de lo que me cuente un perfecto desconocido! En cualquier caso, hoy lo he pasado muy bien. Para completar un día espléndido, he vaciado mis tripas y esto me ha permitido comer más que nunca, emborracharme hasta caer desplomado más veces que nunca. En fin, una gozada.

Además hoy he estrenado un conjunto en color pistacho preciosísimo y una especie de capota de plástico que se pone en el carrito en el que me llevan de un lado para otro. No logro enfocar aún bien y eso hace que prefiera ir con los ojos cerrados o abrirlos sólo cuando estoy seguro de que estamos parados en alguna parte. Pero con la capota esta de plástico, el efecto sobre mis ojos es devastador. Si antes no veía bien, ya saben el efecto "ojo de pez", con la capota tengo el efecto "borracho de vino barato y además ojo de pez". Así que he abierto un segundo los ojos, he visto todo difuminado, borroso y he pensado: "Tranquilo, esto no es más que un sueño", así que he cerrado los ojos y no los he vuelto a abrir hasta que he sentido las manos de mi padre sacándome del carrito.

Por la tarde ha venido a visitarnos mi tío Fede y hemos ido a un Centro Comercial y había un montón de gente, así que me he encerrado en el carrito, debajo de la manta, con los ojos bien cerrados y he empezado a soñar con el amarillo y con un nuevo color que he visto hoy, ese que mi madre llama Naranja.